Preguntas trampa del Tribunal Médico: Guía legal
Enfrentarse a las preguntas clave del Tribunal Médico del INSS, también conocido como Equipo de Valoración de Incapacidades (EVI), es en casos complejo. No es una simple revisión médica: es una evaluación que puede determinar si mantendrás tu prestación, si se te concede una pensión o si se te da el alta y debes reincorporarte a tu puesto.
En nuestro despacho, especializado en incapacidades laborales y defensa frente al INSS, acompañamos cada año a muchos trabajadores que se enfrentan a este proceso. Te asesoraremos de forma práctica y legal para ayudarle a preparar la cita, responder correctamente y proteger sus derechos desde el primer momento.
La función del Tribunal Médico: querrá denegártelo todo
Cómo actúa el inspector médico del INSS
El médico evaluador del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) es el profesional que te entrevista y te examina. Su labor consiste en comparar la información de tus informes médicos con tu estado de salud actual y con lo que tú mismo le explicas. Su propósito es tener una visión técnica y precisa sobre cómo tus dolencias afectan realmente tu capacidad para desempeñar tu trabajo.
Pero ten en cuenta que te realizará ciertas preguntas trampa del tribunal médico para comprobar tu capacidad real para trabajar.
El informe médico de síntesis y su importancia
El Informe Médico de Síntesis es el documento que elabora el médico evaluador después de tu cita.
En él se incluyen tus antecedentes, los resultados de la exploración y, sobre todo, las limitaciones orgánicas y funcionales que el profesional considera demostradas.
Este informe es la base principal sobre la que el EVI toma su decisión. Si su contenido resulta poco claro o desfavorable, es muy probable que tus solicitudes sean rechazadas.
En el Informe Médico de Síntesis podremos comprobar la opinión del medico evaluador y determinar si es viable solicitar incapacidad permanente parcial, total, incapacidad permanente absoluta o gran invalidez.
Las 5 preguntas trampa del Tribunal Médico
Primera pregunta trampa: ¿Cómo estás? ¿Cómo te encuentras?
– Respuesta poco adecuada: “Bien, gracias.” o cualquier contestación automática y genérica.
– Lo que puede interpretar el inspector: que no tienes limitaciones importantes en tu vida diaria y, por tanto, si estás “bien”, puedes trabajar.
– Cómo deberías responder: procura ser concreto y relacionar siempre tu estado con las limitaciones que afectan a tu capacidad laboral.
Ejemplo: “La verdad es que sigo con dolores lumbares que me impiden estar sentado más de 20 minutos, tal y como señala el último informe del traumatólogo.”
Segunda pregunta: ¿Has mejorado desde que estas de baja?
– Respuesta poco adecuada: “Sí, he mejorado mucho.”
– Lo que puede interpretar el inspector: que el tratamiento está funcionando bien y que ya te estás recuperando lo suficiente como para volver al trabajo, por lo que podrías ser dado de alta.
– Cómo deberías responder: sé sincero, pero enfoca tu respuesta en cómo te afecta tu situación a la hora de trabajar. Puedes haber mejorado en algunos aspectos, pero seguir sin estar en condiciones para tu puesto.
Ejemplo: “Aunque la medicación ha reducido la inflamación, las principales limitaciones para mi trabajo, como la pérdida de fuerza en la mano derecha, siguen sin mejorar lo suficiente como para que pueda retomar mis tareas.”
Pregunta 3: ¿Vienes sólo o con alguien?
– Respuesta poco adecuada (si mencionas problemas graves de movilidad o de tipo psicológico): “He venido solo.”
– Lo que puede pensar el inspector: que tu problema (por ejemplo, agorafobia, vértigos intensos o artrosis severa) no es tan limitante como indicas, ya que te has desplazado sin ayuda.
– Cómo deberías actuar: mantén coherencia con lo que figura en tus informes médicos. Si tu patología te dificulta o impide moverte con seguridad, acude acompañado y coméntalo con naturalidad.
Ejemplo: “He venido con mi pareja porque los mareos me impiden conducir con seguridad.”
Pregunta 4. ¿Cuál es tu puesto de trabajo en la empresa?
– Respuesta poco adecuada: “Soy mecánico” o “Trabajo en una cooperativa.”
– Lo que puede interpretar el inspector: que estás dando una información demasiado general, lo que le impide valorar cómo tus dolencias afectan a las tareas concretas de tu trabajo.
– Cómo deberías responder: indica el nombre exacto de tu puesto y tu categoría profesional, tal y como aparecen en tu contrato.
Ejemplo: “Mi puesto es de Oficial de Primera de Fontanería” o “Soy Auxiliar Administrativa Contable, Grupo 2.”
Debes de tener en cuenta que cuando te realicen estas preguntas trampa del tribunal médico, la intención es exclusivamente conocer con detalle tu capacidad laboral en el momento de la entrevista.
Pregunta 5: ¿qué tareas hace en su trabajo?
– Respuesta poco adecuada: “Pues de todo un poco…” o una explicación muy superficial.
– Lo que puede pensar el inspector: que no tienes claras tus funciones o que tu trabajo no requiere un esfuerzo físico o mental relevante.
– Cómo deberías responder: describe con detalle las tareas que tus dolencias te impiden realizar, e intenta concretar siempre que puedas.
Ejemplo: “En mi puesto como mozo de almacén especialista tenía que mover cargas de hasta 25 kg de forma repetida, estar de pie unas 8 horas con muy pocos descansos y hacer torsiones de tronco constantemente, esfuerzos que, según los informes médicos, mi hernia discal L5-S1 ya no me permite realizar con seguridad.”
Tu lenguaje no verbal: lo que tu cuerpo comunica al inspector
La valoración no se basa solo en lo que dices, sino también en cómo actúas. El inspector observa tu comportamiento desde el momento en que entras en la consulta.
El error del “abrigo”
Un caso típico: dices tener una lesión grave en el hombro —por ejemplo, una rotura del manguito rotador— que te impide levantar el brazo, pero al acabar la cita te pones el abrigo sin problema, levantando ambos brazos con total normalidad.
Con ese simple gesto estás contradiciendo todo lo que has explicado y restando credibilidad a tus informes médicos.
Mantén coherencia en tus gestos durante toda la visita
Actúa con naturalidad, pero siempre dentro de tus verdaderas limitaciones. Si sufres una ciática intensa, evita agacharte con agilidad para recoger algo. Si tienes artrosis en la rodilla, tu forma de caminar o sentarte debe reflejarlo.
No se trata de exagerar los síntomas, sino de no realizar movimientos que contradigan lo que realmente te ocurre.
La documentación: la base que respalda tu incapacidad
Tus palabras deben estar apoyadas por una documentación médica sólida, clara y bien orientada.
El valor de los informes médicos (públicos y privados)
Los informes emitidos por el Sistema Público de Salud —como los de traumatología, psiquiatría o reumatología de la Seguridad Social— tienen un gran peso, ya que se presumen veraces.
Sin embargo, los informes de especialistas privados también son válidos y pueden reforzar tu caso, especialmente si reflejan un seguimiento detallado y prolongado de tu problema de salud.
Demostrar que tu dolencia es crónica: el concepto de “agotamiento terapéutico”
No basta con acreditar que padeces una enfermedad. Debes demostrar que es crónica y que ya se ha alcanzado un punto en el que los tratamientos disponibles no han logrado una mejoría suficiente (o ninguna).
Para ello, tienes que probar que has seguido todos los tratamientos prescritos por tu médico especialista —medicación, rehabilitación, terapias, etc.— sin obtener una recuperación funcional que te permita volver a trabajar con normalidad.
El profesiograma: el documento que vincula tu dolencia con tu trabajo
El profesiograma o certificado de funciones es un documento que emite tu empresa y donde se describen con detalle las tareas y exigencias físicas o mentales de tu puesto.
Este papel es fundamental, ya que permite al inspector valorar de manera objetiva cómo tus limitaciones médicas afectan a tus responsabilidades laborales. Solicítalo siempre por escrito.
El punto de vista del abogado especializado: la importancia de una buena estrategia
Superar la evaluación del Tribunal Médico no depende del azar, sino de una preparación jurídica y médica bien planificada.
Antes de la cita: preparación documental y personal
Un abogado especializado no te enseñará a mentir, sino a saber contar tu verdad. Revisará tus informes médicos para detectar posibles carencias de contenido, te orientará sobre qué documentos adicionales necesitas —como el profesiograma— y te ayudará a preparar cita al Tribunal Médico para que sea coherente, clara y respaldada por informes médicos.
Después de la cita: reclamación y vía judicial
Si el INSS rechaza tu solicitud, no significa que todo haya terminado. Es el comienzo de la vía de recurso. Un abogado experto comenzará con la redacción del escrito de Reclamación previa a la vía jurisdiccional que regula el artículo 63 de la Ley Reguladora de la Jurisdicción Social y, si esta se desestima, presentara demanda judicial ante el Juzgado de lo Social.
No te enfrentes a este proceso solo.
La diferencia entre obtener o no una pensión de incapacidad se encuentra en contar con una defensa y asesoramiento legal altamente especializado. Y no sólo es importante las preguntas trampa del tribunal médico, si no, en caso de desestimarse la pensión de incapacidad, todo el procedimiento hasta concederse.
Ten en cuenta que, un procedimiento de incapacidad permanente pasa por demandar al Estado, y en muchos casos y dependiendo del tipo de incapacidad permanente, a la Mutua de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales.
Por ello, debes de contar con una defensa legal de calidad y altamente especializada.

